Absolutamente curioso el sentimiento que me invade ahora, muchas emociones, nada concreto y sobre análisis de algunas situaciones.
Estoy en un lugar en el que poco a poco deje de caber, mis piernas crecieron y parece que mis brazos también, los sueño se nublaron pero están volviendo a florecer, el espejo perdió la cordura y el lugar en el que antes me refugiaba comenzó a perder figura, ya no encuentro consuelo en las mismas cosas, mientras que las sonrisas y recuerdos comienzan a crearse a lo lejos y con diferentes personas.
Llorar, reír, bailar, respirar y sentir es lo que tanto al universo pedí, parece que lo único que hace falta es vivir.
No comí un dulce que me hiciera crecer, tampoco tengo un amigo loco que use sombrero y sepa mover locamente los pies, pero me encantaría atravesar un espejo, hablar con el tiempo, inventar una historia, pintar mariposas y finalmente vivir sola.
Construir un hogar lleno de amor, un hogar rosa, con alfombras cómodas, hacer los cuadros que decoran mi casa, pintar en las paredes, bailar en la cocina y brincar en la cama, escuchar nada sintiendo el sol entrar por mi ventana, llorar de felicidad, tirarme en la alfombra voltear al cielo y pensar ¡vaya, todo lo que dejé detrás!
Un libro, una libreta, una pluma y una botella de agua parecían suficientes para salir al mundo y explorar, pero creo que esa maleta se tiene que agrandar, agregar pinturas, pinceles, lápices y colores…algún museo me puede llamar; tenis, audífonos y música para no olvidar que puedo bailar y saludaría a cualquiera que trajera sombrero porque me gusta la magia que se esconde detrás.
Parece que todo a mi alrededor se encogió, pero algo me dice que no.
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