Ven abrázame

Ven abrázame, porque sentía paz pero ahora hay una cuerda rodeando mi cuerpo tratando de asfixiarlo, una frase que retumba entre las paredes mi mente, que puede o no ser útil, que me consuela y que me estresa al mismo tiempo.

"Todo depende de mí"…entiendo que no puedo escapar de mí, pero tu si te puedes ir.


¿Cómo me desprendo? Juro que estoy empujando.


¡Suéltame!


Déjame ver desde afuera, cómo si fuera otra pero...


Ven, abrázame, cúrame como solo tú puedes hacerlo, grítame que lo lograré, empújame a hacerlo.


Oblígame a salir de mí, de aquí…Aquí dónde todo se contradice, de éste mundo que parece hundirse.


Repíteme que puedo, aviéntame, arrástrame, empújame, impúlsame, cárgame, haz lo que sea pero por favor llévame contigo. Tú, esa versión fuerte de mi.


Ven, siéntate aquí sin sentir lástima por mí, háblame de ti y de que al fin funcionó lo que hicimos por mi.


Ven, sedúceme, muéstrame, juega, llama mí atención desde ahí, desde tu jardín, tal vez no debas venir pero yo si me quiero ir.


Cuéntame cómo llego ahí, dónde todo es como lo soñamos. 

¿Qué cosas nos llevamos? Y qué otras dejamos?


¡Ven, ven, ven!


Abrázame, y porque tu regazo está libre, quisiera dormirme.


Ahí no me siento triste, aunque talvez solo quieras despedirte, así que...


Ven abrázame, puedes irte.




Kateryn Hernández Zamudio


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